Immigrants Who Found Safety in Tennessee Fear Future Without Protected Status | Nashville Public Radio

Immigrants Who Found Safety in Tennessee Fear Future Without Protected Status

Jul 12, 2018

 

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Over the past several months, the Trump Administration has decided not to renew the Temporary Protected Status program, which allows immigrants from troubled countries to work and live in America.

More than 3,400 TPS recipients from El Salvador, Honduras and Haiti are in Tennessee, according to the Center for Migration Studies.

As their status expires over the next few years, they will have to figure out what to do next.

 

“What am I supposed to do now with everything I have?” Reina Arevalo said through a translator. “If I lose my permit, I lose everything.”

 

Arevalo has been in Nashville for nearly two decades, she was a single mother in El Salvador and was granted Temporary Protected Status in 2001 after an earthquake.

 

She, like many others, has built a life here. She owns a home, a restaurant and has family here. She brought two of her four children to America and now she has two grandchildren who are U.S. citizens.

 

“It would hurt me a lot because I have my grandkids here and I love them so much,” Arevalo said. “I don’t want to leave them alone.”

 

Mixed-status families are common with the TPS program. More than 270,000 children were born in the U.S. to TPS recipients. TPS extends to 10 countries, and Salvadorans are the largest group.

 

“Salvadorans who have built their lives here...now are faced with an impossible decision,” said Royce Murray, policy director for the advocacy group American Immigration Council. “Returning to a very violent country or trying to continue a life here that’s no longer authorized.”

 

Some TPS recipients could qualify for legal status, but there are no guarantees.

 

The Salvadoran Migrant Institute told The Economist no more than 15 percent of TPS recipients are epxected to return to El Salvador. The Salvadoran government thinks some people will move to Canada or other countries.

 

But, Arevalo isn’t doing any of that. She’s going on with her life at her restaurant.

 

Her final renewal for the program has not come in yet and, as of right now, she is undocumented. Still, she’s continuing to work 13 hours a day, seven days a week.

 

“I wake up every morning and ask God to give me strength to keep fighting,” Arevalo said. “For him to allow me to get as far as that strength allows.”

 

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En los últimos meses, la Administración del president Donald Trump ha decidido no renovar el programa de Estatus de Protección Temporal, que permite a inmigrantes de algunos países con problemas, trabajar y vivir legalmente en Estados Unidos.

En este momento, aproximadamente 3,400 personas originarios de El Salvador, Honduras y Haití viven en Tennessee con TPS. Y en los próximos años, a medida que su estatus expire, tendrán que decidir qué van hacer.

Reina Arévalo comenzó a cocinar cuando tenía ocho años. A ella le encantaba hacer comida salvadoreña como pupusas, rellenas de frijoles, queso y carne.

Después de 40 años de cocinarlas, ya ni lo tiene que pensar. Sus manos enrollan la masa rellena, la golpean con sus palmas y la arrojan a la plancha como si nada.

Arevalo estaba trabajando en su restaurante cuando se enteró de la noticia.

“Estaba haciendo las preparaciones aquí en el negocio cuando pasaron las noticias de que se iba a finalizar el TPS,” dice Arevalo. “Pues yo me quede asi, pensando que voy a hacer ahora con todo los que yo tengo? Si pierdo mi seguro, lo pierdo todo.”

Arévalo ha vivido en Nashville durante casi dos décadas. En El Salvador, ella era madre soltera de cuatro niños. En el 2001, después de un terremoto en su país natal, ella obtuvo el TPS. Emigró con dos de sus hijos, y ahora tiene dos nietos que son ciudadanos de EE. UU.

Este tipo de familia de estatus mixto es común. El Centro de Estudios de Migración descubrió que alrededor de 270,000 niños nacieron en los Estados Unidos a padres con TPS.

Para Arévalo, dejar el país significaria separar a su familia una vez más.

“Me dolería mucho porque tengo mis nietos aquí, y los amo mucho,” dice Arévalo. “Y no los quiero dejar solos.”

El programa, como implica su nombre, fue creado con la intención de ser temporario. Pero fue renovado por décadas.

Royce Murray, directora de legislación del American Immigration Council, un grupo nacional que aboga por los derechos de los inmigrantes, dice que los beneficiarios de TPS están en limbo.

"Los Salvadoreños que han construido sus vidas aquí, ahora se enfrentan a una decisión imposible: pueden regresar a un país violento o intentar de continuar una vida aquí que ya no está autorizada."

También agrega que algunos beneficiarios de TPS con circunstancias especiales podrían aplicar para quedarse legalmente, como aquellos casados con ciudadanos o los que buscan asilo político, pero no hay garantías.

El Instituto Salvadoreño del Migrante le dijo a The Economist que espera que no más del 15 por ciento de los beneficiarios de TPS regresen a El Salvador.

El gobierno salvadoreño también ha dicho que cree que algunas personas se mudarán a Canadá o otros países en vez de regresar.

Pero Arévalo no hará ninguna de esas cosas.

Ella continuará aquí, mientras pueda, esperando que la administración de Trump cambie de opinión o que el Congreso apruebe legislación que le permita seguir con la vida que ha creado.

“Todos los días en la mañana yo me levanto y le pido a dios que me de la fuerza de seguir adelante con la lucha,” dice Arévalo. “Y que me permita llegar hasta donde el me de la fuerza.”

Aunque aplicó para renovar su permiso hace meses, todavía no ha llegado. En este momento, Arévalo es indocumentada.

Aún así, ella sigue trabajando como siempre: 13 horas al día, siete días a la semana, en el restaurante que ella levanto con la fuerza de sus propias manos.

Traducido por Julieta Martinelli.